16 de febrero de 2016

Entrevista con Patricia Correa sobre Operación Snake


P.C. Agustín Cadena, eres novelista, cuentista, ensayista, poeta y traductor, además de profesor universitario de literatura, y has publicado más de veinte libros. Ahora presentas tu nueva novela: Antisocial -Operación Snake. ¿Qué te motivó a escribir esta novela?

A.C. Empecé a escribir para jóvenes hace muchos años sin darme cuenta, cuando publiqué un libro que se llama Todos los días azul cielo. Eran recuerdos del tiempo que pasé en el Austin College, en Texas; recuerdos de la vida de los estudiantes, de ese mundo que es como el de los comics de Archie. Lo escribí como una colección de cuentos para el lector en general, pero años después me di cuenta de que en realidad era para lectores juveniles; ellos eran quien más leían el libro y a quienes más parecía interesarles; empecé a reflexionar en eso y a explorar más y más el tema. Publique años después un libro para niños, La guerra de los gatos,  por el cual me dieron el premio Juan de la Cabada, y luego seguí publicando y volví a aquellos recuerdos de la adolescencia del primer libro, y empecé a escribir para adolescentes. Mi primera novela en este género se llama Alas de gigante. En gran parte gracias a la recepción y a los comentarios de los lectores se me ocurrieron las posteriores: Operación Snake, La sed de la mariposa, Fieras adentro.

P.C. ¿De qué trata tu novela Operación Snake?

A.C. Es una bildungsroman; es decir, una historia de formación, de cómo un chico pasa de la casa segura de la infancia a ese territorio de arenas movedizas que es la adolescencia. Trata de eso y de su encuentro con el amor, con el temor, con las creaturas de la noche que invisibles, nos acompañan siempre.

P.C. ¿Crees que Horacio sea antisocial por la falta de atención por parte de sus padres?

A.C. Los padres de Horacio son artistas y ellos mismos son antisociales en cierta forma, como lo son muchos otros artistas aunque tengan una aparentemente intensa vida social. Tienen aversión a cierto tipo de gente. Yo creo que Horacio aprendió a un poco de sus padres, pero otro poco es en efecto que le falta atención; es un chico solitario, que se sabe diferente a sus compañeros y se protege despreciándolos.

P.C. ¿Por qué el personaje principal (Horacio) refleja su rebeldía haciéndose detestar en la escuela?

A.C. Es un mecanismo de defensa. Yo también era antisocial a esa edad y reconozco que en gran parte era porque tenía miedo de ser vulnerable, de que  me lastimaran o me despreciaran; me protegía del desprecio despreciando, siendo antisocial.

P.C. ¿Crees que, como en tu libro, la mayoría de las personas se dejan llevar por las apariencias? Refiriéndonos a cuando Horacio sospecha de Erick por su forma de vestir y de vivir.

A.C. Sí, porque cuanto más vivimos utilizando los medios de comunicación modernos, más estamos expuestos a los estereotipos, a los clichés a los prejuicios. Es mucho más fácil tomar a una persona por lo que parece, por lo que los medios nos han enseñado acerca de la apariencia, que por lo que es. Aunque hay que reconocer que, en la novela, Erick jugaba a eso: era lo que quería.

P.C. En la historia aparece un personaje fantástico conocido como “lamia”. ¿Cuál fue la idea de incluir a este ser mitológico en la novela?

A.C. Es un personaje fascinante, ¿no crees? Y Jonh Keats lo hizo aún más fascinante.

P.C. ¿A qué público va dirigido el libro?

A.C. El libro va dirigido a adolescentes. Aunque claro que muchas veces mis lectores son mis contemporáneos, o más o menos de mi edad. O niños.

P.C. ¿Qué crees que haga falta actualmente en los libros para que los jóvenes se acerquen a leer?

A.C. Creo que les falta respeto por el adolescente, porque hay una idea de que el adolescente necesita que lo guíen, que le digan cómo vivir, qué es bueno y qué es malo, cosas así, y en realidad lo que yo busco y como me he acercado a los chicos ha sido desde la idea de que todos nos equivocamos, a cualquier edad. Ellos están ejerciendo su derecho al error, que no podemos quitarles. Así son mis personajes.

P.C. ¿Cuáles han sido tus influencias literarias?

A.C. Las obras clásicas, sobre todo del siglo XIX. En mi trabajo como escritor de novela juvenil están muy presentes autores como Charles Dickens y Jack London.